Empece a ir al boliche cuando tenia 13 años. Íbamos los domingos a la "matinee" de Glamour, una disco chiquita que quedaba en el centro. Abrían tipo 8 de la noche y a las 12 el DJ cortaba la música.
Aparte de que no se vendían bebidas alcohólicas, el resto funcionaba como cualquier boliche "para grandes".